
El profesor Roger Howard Clarke, uno de los arquitectos de la profesión de la protección contra las radiaciones ionizantes, falleció el pasado 10 de abril de 2026.
Paralelamente al pésame y respetos a su esposa Sandra y a su familia, se resume a modo de obituario la contribución profesional de Roger —así, con su primer nombre, fue conocido y así se lo recuerda en esta in memoriam—.
Roger fue un gran amigo de Argentina y de la familia argentina de la protección radiológica, con la que interactuó intensamente. Visitó muchas veces Buenos Aires y, en una importante ocasión, San Carlos de Bariloche. Fue discípulo de Dan J. Beninson, a quien sucedió en la presidencia de la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP). Compartió muchos trabajos con Abel J. González, incluyendo labores en grupos de trabajo que culminaron en varias publicaciones de la ICRP.
Roger fue el Director de la ex Junta Nacional de Protección Radiológica del Reino Unido, el muy famoso National Radiological Protection Board (NRPB). El NRPB fue sin duda el más célebre centro mundial de esta disciplina.
Argentina sacó muy buen provecho del NRPB en sus años de gloria: muchos profesionales de la CNEA y la ARN se prepararon allí. En aquellos momentos, el NRPB era el principal organismo del Reino Unido para la investigación en protección radiológica y el asesoramiento al gobierno, la industria y el público. Roger se había incorporado al NRPB en enero de 1978 como jefe del Departamento de Evaluación de Energía Nuclear, fue nombrado Secretario Ejecutivo en 1983 y pasó a ser Director en 1987.
Roger se formó en la Universidad de Birmingham, Inglaterra, donde se licenció en Física y posteriormente obtuvo un máster en Física y Tecnología de Reactores. En 1965 comenzó a trabajar en los Laboratorios Nucleares de Berkeley (BNL), pertenecientes a la entonces Junta Central de Generación de Electricidad (Central Electricity Generating Board), y durante cuatro años se dedicó a la investigación en física de reactores, incluyendo la optimización de los ciclos de combustible. Posteriormente, se incorporó a la Sección de Investigación en Física de la Salud de los BNL, donde trabajó en el desarrollo de códigos de inventario de reactores y en el establecimiento de códigos de seguridad y ubicación de los mismos. En 1973, Roger obtuvo su doctorado por la Universidad de Westminster, Londres, con una tesis sobre los aspectos físicos de los reactores nucleares en entornos laborales y públicos. Durante varios años, trabajó en radiobiología, investigando las implicancias de las relaciones dosis-respuesta no lineales en la carcinogénesis por radiación y la dependencia temporal del riesgo.
Las actividades internacionales de Roger fueron extraordinarias. Fue miembro de la ICRP desde 1989 y su Presidente desde 1993 hasta 2001. Fue el representante del Reino Unido ante el Comité Científico de las Naciones Unidas sobre los Efectos de la Radiación Atómica (UNSCEAR). Fue Presidente del Comité de Protección Radiológica y Salud Pública (CRPPH) de la Agencia de la Energía Nuclear (NEA) de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). Fue miembro de varios grupos asesores del Organismo Internacional de Energía Atómica y de la Comisión Europea. Presidió el Panel de Alto Nivel que revisó la Fundación para la Investigación de los Efectos de la Radiación en nombre de los gobiernos de Japón y Estados Unidos.
En el Reino Unido, Roger fue miembro de varios grupos asesores británicos, entre ellos el Comité Asesor sobre Radiaciones Ionizantes de la Comisión de Salud y Seguridad y el Comité sobre los Efectos de la Radiación del Consejo de Investigación Médica.
En el ocaso de su carrera, perduró su labor educativa. Roger fue, hasta hace poco, profesor visitante en el Centro de Tecnología Ambiental del Imperial College of Science, Technology and Medicine de la Universidad de Londres, y profesor visitante de Radiación y Protección Ambiental en la Universidad de Surrey.
Sus reconocimientos honoríficos fueron muchísimos. En primer lugar, fue nombrado CBE, es decir, Comendador de la Orden del Imperio Británico, galardonado en la lista de honores de Año Nuevo de 2005 en reconocimiento a su labor como Presidente de la ICRP. Fue miembro honorario del Real Colegio de Radiólogos, miembro de la Real Sociedad para el Fomento de las Artes, las Manufacturas y el Comercio, y es ex presidente y actualmente miembro honorario de la Sociedad para la Protección Radiológica del Reino Unido. Recibió el premio G. William Morgan de la Sociedad de Física de la Salud de EE. UU. y, en el Reino Unido, el premio Ellison-Cliffe de la Real Sociedad de Medicina.
Esta brillante carrera profesional la coronó con la publicación de más de 160 artículos e informes en la literatura científica y en congresos. Vistas las difusiones actuales sobre el paradigma de la protección radiológica, conviene recordar que ya en 1999 Roger había propuesto un nivel de «dosis mínima» (la «Escala Clarke») para simplificar el sistema de protección, con la lógica de que si el riesgo para el individuo más expuesto es mínimo, entonces el riesgo total para la población también lo es. Este sencillo principio daría paso a la estimación de UNSCEAR, avalada por la Asamblea General de la ONU, de no calcular dosis colectivas compuestas por dos dosis pequeñas. Su posterior propuesta del concepto de dosis controlable contribuyó a focalizar la protección en la fuente y no solo en el individuo. Trató de resumir su saber en dos artículos fundamentales: (i) fue autor de un artículo de 2003 que analiza 100 años de cambios en las normas de protección radiológica y los cambios éticos asociados; y (ii) presentó el proyecto de recomendaciones de la ICRP sobre los «Retos del siglo XXI» en una conferencia internacional.
Este resumen sería incompleto si no se mencionara el paso de Roger por San Carlos de Bariloche. En 1983, la reunión anual de casi 100 destacados especialistas de todo el mundo pertenecientes a diferentes Comités de la ICRP tuvo lugar en Buenos Aires. Roger decidió que la reunión formal de la Comisión Principal, que sigue a las reuniones de los Comités, tuviera lugar en aquella pequeña ciudad austral de Bariloche, tan alejada del mundo internacional de la protección radiológica (fue la primera y única vez que la ICRP se reunió en un lugar similar). La reunión de seguimiento habitual de la Comisión Principal de la ICRP se celebró en San Carlos de Bariloche e incluyó un encuentro de cortesía con especialistas locales de la Comisión Argentina de Energía Atómica, el Instituto Balseiro y el INVAP. Así, el 7 de noviembre de 2003, el INVAP recibió la visita de la Comisión Principal de la ICRP. El objetivo del encuentro, que se llevó a cabo en las instalaciones del INVAP en Villa Golf, fue fomentar el intercambio de información entre la ICRP y su público. El objetivo no fue turístico. Roger había sido informado de la existencia de INVAP, de la posibilidad de que INVAP diseñara un reactor para Australia, y del deseo de INVAP de cumplir detalladamente con todas las recomendaciones de la ICRP. Se generó entonces esta reunión, la cual fue extremadamente positiva para ambas partes. INVAP introdujo ajustes en su labor y se satisfizo de cumplimentar todas las recomendaciones de la ICRP, y la ICRP comprobó cómo sus recomendaciones se transformaban en la práctica en concretas acciones de protección.
Gracias, querido Roger, por todo lo que has hecho por la protección radiológica en general y por la Argentina en particular. REQUIEM IN PACE
Ingeniero Abel Gonzalez
